Los episodios de El Niño se han intensificado conforme aumenta la temperatura del planeta, de acuerdo con un análisis de registros de corales que reconstruye las condiciones del Pacífico ecuatorial oriental durante los últimos mil años. La investigación advierte que el fenómeno puede provocar impactos climáticos más extremos en distintas regiones del mundo.
El estudio señala que la variabilidad de El Niño en el Pacífico oriental es actualmente 36.5% mayor que durante el milenio previo a la era industrial. Además, el incremento se ha acelerado durante las últimas cuatro décadas, en paralelo con el calentamiento global asociado a las emisiones humanas de gases de efecto invernadero.
Los corales funcionan como archivos climáticos
Para reconstruir la evolución del fenómeno, el equipo científico analizó muestras de corales vivos y fosilizados de las islas Galápagos, frente a la costa occidental de Ecuador. La composición química de sus esqueletos permite identificar cambios históricos en la temperatura superficial del mar con una resolución cercana a la escala estacional.
Los registros satelitales de El Niño se remontan apenas a principios de la década de 1980 y las observaciones obtenidas antes de ese periodo son limitadas. Por ello, los corales ofrecen una perspectiva de largo plazo para comparar los episodios recientes con las condiciones que prevalecieron antes de la industrialización.
Un fenómeno con efectos globales
El Niño forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur, que alterna fases cálidas y frías en el Pacífico tropical y modifica los patrones meteorológicos en diversas regiones. Sus efectos pueden traducirse en lluvias intensas en algunas zonas, mientras otras enfrentan sequías, calor extremo o condiciones favorables para incendios forestales.
La combinación entre un El Niño más intenso y el calentamiento global puede aumentar la presión sobre ecosistemas, agricultura, disponibilidad de agua y poblaciones expuestas a fenómenos meteorológicos extremos. El impacto no es uniforme: depende de la región, la temporada y la interacción con otros patrones atmosféricos.
El episodio de 2026 apunta a ser excepcional
Durante 2026, las condiciones cálidas del Pacífico ecuatorial han mostrado un fortalecimiento sostenido. Los pronósticos indican que el episodio podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de año y persistir durante parte de 2027, con la posibilidad de contribuir a un nuevo récord de temperatura global.
El comportamiento previsto se compara con los grandes episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Sin embargo, la intensidad final todavía dependerá de la evolución de las temperaturas oceánicas y de la atmósfera durante los próximos meses.

