El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó este miércoles 2 de septiembre de 2026, durante una visita a la Franja de Gaza, que su país no se retirará de las zonas que controla en el territorio palestino. El mandatario declaró que Israel mantiene el control de aproximadamente 60% del enclave y que sus fuerzas continuarán las operaciones contra Hamás.
Netanyahu hizo las declaraciones cerca de la llamada línea amarilla, una demarcación que separa las áreas bajo control militar israelí de las zonas administradas por Hamás. “Controlamos la zona. No nos estamos retirando. Nos quedaremos en esta línea”, afirmó, de acuerdo con un comunicado difundido por su oficina.
El primer ministro añadió que Israel controla 60% de la Franja y que continuará actuando contra los grupos armados que, según sostuvo, representan una amenaza para sus ciudadanos y sus tropas. La postura implica mantener las posiciones actuales mientras no se cumplan las condiciones que Israel considera necesarias para una retirada.
La retirada sigue condicionada al desarme de Hamás
En declaraciones previas realizadas en agosto, Netanyahu ya había señalado que el ejército israelí no abandonaría sus líneas actuales en Gaza hasta que Hamás quedara completamente desarmado. Esa posición ha complicado los esfuerzos diplomáticos para avanzar en un acuerdo de desarme, cese de hostilidades y repliegue militar.
Las propuestas discutidas durante las últimas semanas contemplan que Hamás inicie un proceso de desarme y que Israel detenga sus ataques y comience a retirarse de parte del territorio que controla. Sin embargo, el gobierno israelí ha insistido en conservar capacidad de respuesta militar frente a cualquier amenaza.
Una división territorial cada vez más consolidada
La línea amarilla surgió como parte de los acuerdos de alto el fuego alcanzados en octubre de 2025. Desde entonces, las fuerzas israelíes han mantenido presencia en amplias zonas de Gaza y han establecido barreras físicas en algunos sectores para separar el área bajo su control del resto del enclave.
La permanencia de las tropas israelíes y la expansión del área controlada han generado preocupación entre los mediadores internacionales, debido a que podrían dificultar la aplicación de cualquier acuerdo de paz o de desarme. Mientras tanto, las negociaciones continúan sin resolver el alcance de una eventual retirada ni las garantías de seguridad para ambas partes.
Con sus declaraciones del 2 de septiembre, Netanyahu reiteró que Israel no considera inmediata una retirada de Gaza y que el futuro de sus posiciones militares dependerá, principalmente, del desarme de Hamás y de las condiciones de seguridad que se establezcan.

