La obra “Sirena y punto” se estrenó el 1 de septiembre en la Sala A de La Teatrería, en la Ciudad de México, con Luz Aldán y Marcos Radosh como protagonistas. La puesta en escena recupera la imaginación de la infancia para contar una historia de amistad, identidad y confianza.
El montaje presenta a Andrés y Juana, dos amigos que se reencuentran después de varios años. A través de recuerdos, música y un pequeño teatro de cartón, ambos reconstruyen la historia del niño que soñaba con ser una sirena y de la amiga que nunca dejó de creer en él.
Una mirada a la infancia
La propuesta parte de la nostalgia por una época en la que los juegos, las bicicletas y las historias compartidas ocupaban un lugar central en la vida cotidiana. La obra plantea que esa curiosidad infantil permite descubrir el mundo sin los prejuicios que con frecuencia aparecen durante la adultez.
Marcos Radosh explicó que la puesta en escena también habla de la importancia de mantenerse fiel a lo que cada persona cree y de contar con alguien que brinde apoyo. La historia busca acercar al público a temas como la libertad de imaginar y el derecho a construir una identidad propia.
Del cuento infantil al escenario
“Sirena y punto” está basada en el cuento infantil de Sergio Andricaín y Diego Josué Gontorr. Reynolds Robledo realizó la adaptación y dirige el montaje, para el que tuvo en mente a Luz Aldán y Marcos Radosh desde las primeras etapas del proyecto.
La obra combina momentos tiernos y divertidos con una reflexión sobre la amistad y la aceptación. Su estreno marca el inicio de una temporada anunciada con funciones en La Teatrería, ubicada en la colonia Roma Norte de la capital.
Con una escenografía sencilla y el teatro de cartón como elemento central, la puesta en escena convierte los recuerdos de sus personajes en una invitación a recuperar la curiosidad y el juego como formas de entender la vida.

