Una investigación periodística identificó 944 personas originarias de 29 entidades que fueron reportadas como desaparecidas en Sinaloa entre enero de 2019 y junio de 2026. El análisis de registros de fiscalías y comisiones de búsqueda encontró un aumento durante la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa y documentó, mediante testimonios, posibles rutas de reclutamiento que conectan Jalisco y Durango con zonas serranas sinaloenses.
Los datos no significan que cada persona reportada como desaparecida haya sido reclutada por un grupo criminal. Sin embargo, familias y colectivos describen casos en los que jóvenes fueron atraídos con ofertas laborales engañosas, llevados a campamentos y enviados a territorios en disputa; algunos siguen sin ser localizados y, en otros casos, sus familiares no han podido recuperar sus restos.
Aumentan los reportes durante la guerra
La investigación contabilizó 142 personas de otros estados reportadas como desaparecidas en Sinaloa en 2023, 208 en 2024 y 231 en 2025. Entre septiembre de 2024 y junio de 2026, periodo que coincide con la escalada del conflicto, sumó 536 reportes, más de la mitad de los registrados durante los cinco años anteriores, de 2019 a 2023.
Durango, Jalisco, Sonora y Chihuahua concentraron el 44% de los casos de personas originarias de otras entidades reportadas como desaparecidas en Sinaloa entre septiembre de 2024 y junio de 2026. Los registros de 2026 incluidos en ese corte llegan únicamente hasta junio.
Las cifras se reunieron mediante solicitudes de información a fiscalías y comisiones estatales de búsqueda. Se refieren a personas cuyo último lugar conocido de desaparición o localización fue Sinaloa; por sí solas, no establecen qué ocurrió en cada caso ni prueban que todas las desapariciones estén relacionadas con reclutamiento.
Ofertas de trabajo y traslados a la sierra
Los testimonios reunidos describen al menos dos rutas interestatales que convergen en Sinaloa. En una, jóvenes provenientes de Jalisco habrían sido trasladados a campamentos en la sierra de Zacatecas y después a zonas del sur sinaloense, entre ellas Concordia, Mazatlán, Escuinapa y Rosario. En otra, los relatos ubican desplazamientos desde la sierra de Durango hacia Concordia y otras localidades de la entidad.
Algunas familias cuentan que sus hijos aceptaron empleos con sueldos atractivos y luego supieron que estaban en grupos armados. Otras recibieron llamadas en las que los jóvenes decían que no querían permanecer allí, temían escapar o vivían entre enfrentamientos. En varios casos, los familiares no han podido confirmar si sus seres queridos siguen con vida.
El aumento más marcado en los registros por edad se observó entre adolescentes de 15 a 19 años: los reportes de personas de otros estados en ese rango pasaron de tres en 2019 a 42 en 2025. En el primer semestre de 2026, ese grupo volvió a concentrar el mayor número de casos, según el análisis.
Familias enfrentan obstáculos para buscar
Además de la incertidumbre, las familias que buscan en otro estado enfrentan demoras y dificultades para coordinarse con las autoridades. Colectivos de Sonora, Jalisco y Durango señalaron que el traslado de carpetas de investigación entre fiscalías puede tardar hasta tres meses, mientras que los permisos para búsquedas de campo en Sinaloa pueden demorar de seis meses a un año.
También reportaron obstáculos para cubrir los gastos de traslado: algunas familias dijeron que las instituciones de atención a víctimas de sus estados atribuyen el apoyo a Sinaloa, mientras que allí les han respondido que no corresponde apoyar a personas de otras entidades. Estas barreras dificultan que los familiares participen en búsquedas y den seguimiento a investigaciones lejos de sus lugares de residencia.
Otros reportes periodísticos también han descrito desapariciones de personas provenientes de estados vecinos en Sinaloa y posibles casos de reclutamiento. La información disponible apunta a un problema que requiere distinguir entre los datos de desaparición, los indicios de captación y los hechos que las autoridades han podido confirmar en cada investigación.

