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Fraudes inmobiliarios por Internet dejan pérdidas millonarias en México

Los fraudes inmobiliarios cometidos mediante Internet van al alza en México y generan pérdidas superiores a 600 millones de pesos al año. La modalidad aprovecha la necesidad de encontrar vivienda para atraer a las víctimas con anuncios falsos, ofertas aparentemente accesibles y trámites urgentes que terminan en transferencias no autorizadas.

El problema se ha intensificado conforme el mercado de vivienda se digitalizó: cerca de siete de cada 10 operaciones inmobiliarias comienzan en Internet y hasta tres de cada 10 anuncios publicados en páginas para buscar casas pueden ser falsos.

Un anuncio en la colonia Del Valle

Antonio N buscaba un departamento para vivir con su hijo cuando encontró un letrero de renta en la colonia Del Valle, en la Ciudad de México. La oferta incluía un inmueble de 80 metros cuadrados, dos recámaras, dos baños, sala, comedor, cuarto de lavado y un cajón de estacionamiento.

El supuesto asesor inmobiliario le informó que debía pagar 700 pesos para iniciar la revisión de su solicitud y le aseguró que la primera persona en cubrir el trámite tendría ventaja. Después, le envió por WhatsApp un código QR para llenar un formato y le pidió realizar el depósito mientras permanecía en la llamada.

Cuando Antonio ingresó a la aplicación de Santander detectó movimientos inusuales. Una notificación le informó de una transferencia de 7 mil 500 pesos a una cuenta de Hey Banco y, menos de un minuto después, apareció otra operación por el mismo monto.

El afectado bloqueó su tarjeta, pero el supuesto asesor terminó la llamada y los mensajes de WhatsApp fueron eliminados. El código QR habría servido para que los delincuentes obtuvieran acceso a su dispositivo.

La vivienda, un blanco atractivo

La vivienda concentra una parte esencial del ingreso familiar y representa el principal patrimonio de muchas personas. En el caso de quienes rentan, también constituye una necesidad inmediata, por lo que la urgencia y el deseo de asegurar un hogar son utilizados como herramientas de engaño.

La presión económica aumenta porque los precios de las propiedades avanzan 2.6 veces más rápido que los salarios. En este contexto, las ofertas por debajo del promedio pueden parecer oportunidades, aunque también pueden convertirse en un mecanismo para presionar a los interesados a pagar antes de verificar el inmueble y la identidad de quien lo ofrece.

El costo promedio de la vivienda y la dificultad para acceder a un crédito han llevado a más personas a buscar rentas mediante plataformas digitales. A la par, se han documentado modalidades como los anuncios falsos y las llamadas “monta rentas”, en las que se ofrecen inmuebles que no están disponibles o cuyos supuestos intermediarios no tienen autorización para arrendarlos.

Una modalidad cada vez más sofisticada

Los fraudes inmobiliarios comenzaron a hacerse más visibles desde el primer trimestre de 2024, coincidiendo con una mayor digitalización de las operaciones. Los delincuentes combinan anuncios en línea, ingeniería social, mensajería instantánea y solicitudes de pago inmediato para ganar la confianza de sus víctimas.

El uso de códigos QR puede convertir una supuesta solicitud de arrendamiento en una puerta de acceso al teléfono celular. Una vez dentro del dispositivo, los responsables pueden intentar obtener información personal, acceder a aplicaciones financieras o realizar transferencias sin autorización.

La experiencia de Antonio N muestra que el fraude puede detenerse si la víctima identifica movimientos extraños y bloquea de inmediato sus medios de pago. Sin embargo, la rapidez con la que operan los delincuentes y la eliminación de conversaciones pueden dificultar la recuperación del dinero y la investigación posterior.

La expansión de estas prácticas mantiene bajo presión a quienes buscan rentar o comprar una vivienda. Por ello, la verificación del inmueble, del intermediario y de cualquier solicitud de pago resulta fundamental antes de compartir información personal o autorizar una operación bancaria.