La escritora Elma Correa, originaria de Mexicali, habló sobre su primera novela, Donde termina el verano, durante una charla con estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). La obra, ambientada en la capital bajacaliforniana, ganó el Premio Biblioteca Breve 2026.
La novela aborda la amistad entre personajes periféricos y tiene como telón de fondo la violencia, la precariedad y los silencios que atraviesan la vida cotidiana. Aunque la historia se desarrolla en Mexicali, sus escenarios pueden reconocerse en distintos lugares de México.
Correa explicó que no buscó construir un relato dividido de manera simple entre víctimas y victimarios. En Donde termina el verano, la violencia también aparece dentro de las relaciones entre mujeres, mientras los personajes recorren dunas y calles de una colonia popular.
Durante el encuentro, la autora reflexionó sobre su identidad y su manera de relacionarse con las luchas de género. “Amo a las morras, pero soy dolorosamente heterosexual”, afirmó al explicar que suele colocar en el mismo grupo a las mujeres y a las disidencias por la subordinación histórica que han enfrentado.
La escritora también habló sobre la violencia contra las mujeres en México y su impacto en la forma de observar el mundo. Dijo que intenta equilibrar a la mujer enojada, la académica que estudia el comportamiento de las sociedades y la narradora que cuenta historias.
Elma Correa es licenciada en lengua y literatura hispanoamericana, maestra en estudios socioculturales y doctora en sociedad, espacio y poder por la UABC. Además de escribir, mantiene tres trabajos para sostenerse, por lo que describió su tiempo exclusivo para la literatura como limitado.
La autora contó que la historia de la novela permaneció en su mente durante cinco o seis años. Primero pensó que sería un cuento largo, pero después entendió que necesitaba desarrollar una novela, proceso que le tomó dos años de escritura.
Donde termina el verano fue publicada por Seix Barral y ha sido presentada como una obra sobre la amistad, la culpa y la violencia estructural en la frontera entre México y Estados Unidos. Con este libro, Correa se consolidó como una de las voces literarias vinculadas a la narrativa contemporánea de Baja California.

