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Cumbre de la OCS en Biskek refuerza la coordinación entre Rusia y China

La XXVI Reunión del Consejo de Jefes de Estado de la Organización de Cooperación de Shanghái se celebró el 1 de septiembre de 2026 en Biskek, Kirguistán, con la participación de los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y China, Xi Jinping, además de dirigentes de India, Irán, Bielorrusia, Kazajistán, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán.

El encuentro colocó nuevamente a la OCS como una plataforma de coordinación política y económica entre países de Eurasia. La agenda incluyó asuntos de seguridad, comercio, inversión, energía, industria, medio ambiente, turismo, nuevas tecnologías y la situación internacional.

Putin destacó el peso demográfico y económico del organismo, al señalar que sus países miembros concentran casi la mitad de la población mundial y representan más de una tercera parte del producto interno bruto global. La organización reúne a diez Estados miembros y abarca una amplia zona de Europa y Asia.

En el marco de la cumbre, Putin y Xi sostuvieron una reunión bilateral el 31 de agosto. Ambos gobiernos plantearon la continuidad de su coordinación estratégica y su disposición a trabajar con otros países para impulsar cambios en la gobernanza internacional.

Xi defendió la construcción de un mundo multipolar que, de acuerdo con su posición, sea equitativo y ordenado. La postura refleja el interés de China y Rusia por fortalecer mecanismos de cooperación fuera de las estructuras dominadas por Estados Unidos y sus aliados.

La cumbre también estuvo marcada por los conflictos y tensiones que afectan a varios integrantes y socios de la organización. La presencia del presidente iraní Masoud Pezeshkian y las discusiones sobre soberanía, seguridad regional y relaciones internacionales colocaron a la OCS en el centro del debate sobre la reconfiguración del equilibrio mundial.

El resultado de la reunión confirma la búsqueda de una mayor coordinación entre los países de Eurasia, aunque sus alcances dependerán de la capacidad de los miembros para convertir sus acuerdos políticos en proyectos concretos de cooperación económica, energética y tecnológica.