La suspensión de actividades de Ediciones Era, anunciada en agosto de 2026 después de 66 años de trayectoria, colocó nuevamente en el centro del debate la crisis que atraviesan las librerías mexicanas, afectadas por la caída de ventas, el cierre de sucursales y la transformación del mercado del libro.
El problema rebasa a una sola editorial. Libreros y representantes del sector señalan que la falta de aplicación efectiva del Precio Único, la ausencia de Tasa Cero para las librerías, la competencia de plataformas digitales y la falta de lectores han debilitado una cadena que también incluye a editoriales, distribuidores, ferias, bibliotecas e instituciones públicas.
Un sector sin cifras completas
Uno de los principales obstáculos para dimensionar la crisis es la falta de un censo nacional de librerías. El sector no cuenta con cifras consolidadas que permitan saber cuántos establecimientos han cerrado o abierto desde la pandemia, dónde se ubican ni cuáles fueron las razones de su desaparición.
Esta ausencia de información dificulta el diseño de políticas públicas y limita la capacidad de editoriales y libreros para identificar las zonas con mayores necesidades de distribución y acceso a libros.
El impacto de la pandemia y las plataformas digitales
La pandemia aceleró cambios en los hábitos de compra y redujo la red de librerías que durante años permitió colocar los catálogos de editoriales independientes. Ediciones Era explicó que el mercado había cambiado al punto de impedirle sostener sus operaciones únicamente con la venta de sus libros.
Al mismo tiempo, libreros de distintas regiones han advertido que las plataformas como Amazon, Buscalibre y Mercado Libre ejercen una presión adicional mediante descuentos y una distribución con la que los establecimientos físicos no siempre pueden competir.
Desventajas para las librerías fuera de la capital
La concentración de buena parte de la industria editorial en el centro del país también eleva los costos para las librerías de otras entidades. Los pedidos deben consolidarse desde centros de distribución ubicados en la capital, mientras que las instituciones culturales, los medios especializados y otros actores de la cadena se encuentran mayoritariamente en esa región.
Para los negocios independientes del sureste y del occidente, esta situación se traduce en mayores gastos de operación y una circulación más limitada de títulos, especialmente aquellos que no pertenecen a los segmentos comerciales de mayor demanda.
Las medidas que pide el sector
Entre las propuestas planteadas por libreros y especialistas se encuentran establecer la Tasa Cero o una tasa reducida de IVA para las librerías, aprobar el Reglamento de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro y aplicar mecanismos que permitan regular el Precio Único.
También se ha solicitado definir una instancia responsable de coordinar la política pública del libro en México. Aunque todavía se abren nuevos establecimientos y algunas cadenas mantienen planes de expansión, el cierre de Era funciona como una señal de alerta sobre la fragilidad de la red que permite que los libros lleguen a los lectores.

