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Advierten que las pantallas pueden desplazar el lenguaje, el juego y el descanso en menores

Los menores de un año no deberían estar expuestos a pantallas, mientras que para niñas y niños de dos a cuatro años una hora diaria debe considerarse un límite de referencia y no una meta, advirtió Mónica Ancira Moreno, investigadora responsable del Observatorio Materno Infantil de la Universidad Iberoamericana.

La especialista explicó que los primeros cinco años de vida son una etapa decisiva para el desarrollo del lenguaje, la atención, la autorregulación emocional y las capacidades socioemocionales. Por ello, el debate no debe centrarse únicamente en si el celular es bueno o malo, sino en la edad de inicio, el tiempo de uso, los contenidos y las actividades que pueden desplazarse.

Interacción y desarrollo infantil

Durante la primera infancia, el aprendizaje depende en gran medida de la interacción con otras personas y del entorno físico. Las pantallas no sustituyen las respuestas humanas, las expresiones faciales, la voz ni los intercambios que ocurren durante el juego y la convivencia.

Uno de los principales riesgos es que el tiempo frente a un dispositivo reemplace las conversaciones entre niñas, niños y cuidadores. Para desarrollar el lenguaje no basta con escuchar palabras: también se necesitan respuestas, diálogo y participación constante de las personas adultas.

La misma situación puede presentarse con el juego, la exploración y las relaciones sociales. En los primeros años, las infancias aprenden observando, experimentando y recibiendo respuestas de quienes las rodean.

El sueño también puede verse afectado

El descanso es otro aspecto relevante. De acuerdo con la advertencia de la investigadora, durante los primeros años, especialmente entre los dos y tres, algunas niñas y niños todavía necesitan siestas, pero la exposición a pantallas puede reducir el tiempo destinado al sueño.

Las recomendaciones internacionales señalan que no se aconseja el tiempo sedentario frente a pantallas para menores de un año. Para los dos años y para quienes tienen entre tres y cuatro años, el límite recomendado es de hasta una hora diaria, y menos tiempo es preferible.

El debate también alcanza a las escuelas

La advertencia se presenta mientras México analiza la regulación del uso de teléfonos celulares y otros dispositivos en los planteles educativos. La Secretaría de Educación Pública abrió en marzo el Foro Nacional “Más allá de las pantallas”, con participación de especialistas, autoridades y organismos internacionales.

La dependencia ha planteado que el objetivo no es eliminar la tecnología, sino definir formas de uso que favorezcan entornos escolares más seguros y atiendan sus posibles efectos en la salud mental, la educación y la convivencia.

Sin embargo, Ancira Moreno señaló que la regulación escolar representa sólo una parte del problema, ya que la relación de las infancias con las pantallas comienza principalmente en el hogar. El desafío consiste en evitar que los dispositivos sustituyan el diálogo, el juego, la exploración y el descanso necesarios para el desarrollo infantil.